EL segundo gobierno de Suárez y la constitución de 1978
Los problemas con los que tiene que enfrentarse
El problema autonómico y el terrorismo
Para favorecer el proceso de paz, el gobierno acepta varias reinvindicaciones autonómicas : se reconoce el principio de las autonomías (estatuto particular, gobierno regional, posibilidad de una segunda lengua oficial), se establece el estatuto preautonómico del país vasco en junio de 1978...
Pero el terrorismo sigue haciendo víctimas : en 1978 son 89 las víctimas mortales de actos terroristas, de las cuales 69 son causadas por actos cometidos por ETA. Por lo tanto, crece la idea de que la instauración de una democracia no bastará para erradicar el problema.
La crisis económica
Si los problemas políticos son la gran prioridad del gobierno, fuerza es luchar contra la crisis económica, provocada por la conyuntura mundial pero también por las estructuras productivas arcaicas de España.
Los quatro grandes partidos (UCD, PSOE, PCE, AP) se ponen de acuerdo sobre un plan de saneamiento y de reducción de la conflictividad social. De esta reunión nacen los Pactos de la Moncloa, el 25 de octubre de 1977.
Devaluación de la peseta, aumento de la inversión pública, reestructuración de los sectores industriales en crisis (sector siderúrgico y construcción naval esencialmente), crecimiento de las medidas sociales por parte del Estado (gratuidad progresiva de la enseñanza, participación más importante del Estado en la financiación de la Seguridad Social, medidas para urbanismo y vivienda), reforma del sistema bancario son unas de las medidas adoptadas. Aunque los logros son insuficientes, es una primera etapa en la toma de conciencia de la necesidad de reformar las estructuras y de estimular la productividad.
La Constitución española de 1978
Pero la gran prioridad del segundo gobierno de Suárez es la Constitución, su preparación y su instauración.
Su preparación
El proyecto constitucional viene preparado por una comisión constituida de : 3 miembros de la UCD, 1 miembro del PSOE, 1 miembro del PCE, 1 miembro de AP y 1 miembro de un partido catalán. El trabajo duró ocho meses.
Su contenido
Una Constitución es una superley o ley suprema, o sea es la síntesis de los principios y de las ideas que definen al proprio régimen : traza las líneas maestras, señala los valores superiores que después condicionan todo el ordenamiento jurídico del país.
La Constitución española consta de 169 artículos, repartidos entre una Parte Dogmática que contiene los grandes principios, los derechos fundamentales y una Parte Orgánica que define el perfil del régimen político, la división de los poderes, el modelo de organización territorial...
Ideológicamente, es una Constitución ecléctica, ya que fue el producto de una política de consenso. Así, junto a elementos ideológicos propios de programas conservadores (derecho a la propiedad privada y a la herencia), destacan otros de cuño liberal (reconocimiento de la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado) y otros de cuño socialista (iniciativa pública amplia en economía, libertad e igualdad). Pero globalmente, se califica de progresista.
Su instauración
La Constitución fue aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978. El 6 de diciembre se celebró un referéndum nacional en el que la aprobó el 87,7 % de los votantes. Las dos últimas etapas fueron su sanción por el rey (el 27 de diciembre) y su publicación en el Boletín Oficial del Estado (el 29 de diciembre).
Instaura una ruptura jurídica e institucional real entre la España franquista y la España democrática.
El final del segundo gobierno Suárez
Las elecciones legislativas de marzo de 1979, primeras elecciones libres después de la Constitución, confirman los resultados de 1977 con la victoria de la UCD. Pero la subida de la abstención y el crecimiento de la izquierda son el testimonio de una pérdida de poder por parte de Suárez y de su gobierno.
La persistencia de la violencia y de los problemas económicos acaba con el gobierno Suárez, cuya heterogeneidad política era una ventaja para permitir la transición hacia las elecciones y la Constitución, pero se convierte en una traba en el momento de solucionar los problemas del país.
El 31 de enero de 1981 dimite Suárez, tanto como presidente del gobierno como presidente del partido. Lo sustituyen como presidente del gobierno Leopoldo Calvo Sotelo, y Agustín Rodríguez Sahagún como presidente del partido.
EL INTENTO GOLPISTA DE TEJERO
La cuestión de la intervención militar en la vida civil y política es fundamental para España, pues su historia es sembrada de golpes de Estado. Por lo tanto, acabar con esta característica formaba parte de los requisitos de la transición democrática.
Durante nuestro período, podemos observar dos primeras crisis militares. La primera tiene lugar el 21 de septiembre de 1976 : a causa de las negociaciones entre el gobierno y las aún ilegales Comisiones Obreras, dimite el vicepresidente del gobierno (general Fernando de Santiago). La segunda crisis, ya evocada, nace frente a la legalización por Suárez del PCE sin acuerdo del Tribunal Supremo. Dimite el ministro de Marina, Pita da Veiga. El Consejo Superior del Ejército se reúne y emite el 14 de abril de 1977 un comunicado en el cual significa que lo admite por sentido de la disciplina, pero que lo condena. Frente a esta crisis, el gobierno pidió a Carrillo un gesto para aplacar el descontento militar. Así, el PCE aceptó públicamente la unidad de la patria y de la monarquía, y adoptó la bandera.
Ahora bien, los motivos de descontento militar aumentan. Frente a la constitución de Autonomías - que muchos ven como una dislocación de la nación - y frente a la escalada del terrorismo, el ejército quiere intervenir, pero lo impide la reducción de su papel : en la Constitución, ya no es guardián del orden público y en mayo de 1980 es un civil el que es nombrado Ministro de Defensa. Por lo tanto, las reuniones de la Unión patriótica militar - constituida de oficiales superiores fieles al régimen franquista - se multiplican desde 1978, se suceden los actos de indisciplina. Incluso se descubre una conspiración llamada « Operación Galaxia » (que implicaba entre otros a Tejero), que prevía el asalto de la Moncloa y el secuestro del gobierno.
Se puede considerar como el punto culminante de estas circunstancias la tentativa de golpe de Estado de Tejero el 23 de febrero de 1981 (llamado « 23-F »). En el momento de una votación parlamentaria (para la aprobación por el Congreso de los Diputados de Sotelo como sucesor de Suárez), el teniente-coronel Tejero invade las Cortes con un pelotón de la Guardia Civil. Su intención es lograr el apoyo simultáneo de las capitanías generales de toda España y el levantamiento de las principales guarniciones. Mientras tanto, el general Milans del Bosch, capitán general de la región de Valencia, proclama el estado de excepción. La mayoría de los jefes militares se quedan en espera.
A la 1 de la madrugada del 24 de febrero, el rey emite un mensaje por la tele y la radio, en el cual se declara en total oposición con el putsch. Su postura pone fin a la vacilación de los jefes militares : nadie más se suma al golpe de Estado, y los pocos insurrectos se quedan sin fuerza. Se procede al arresto de los generales y hombres implicados así como a la liberación de los diputados y ministros secuestrados. Milans y Tejero serán condenados a treinta años de encarcelamiento.
Por su acción contra la tentativa de golpe de Estado, el rey afirmó de una vez su legitimidad y el 27 de febrero, el pueblo manifiesta en la calle para decir su apego a la democracia.
DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA A LA ALTERNANCIA POLÍTICA
Pero que Suárez dimita a favor de Calvo Sotelo como presidente de gobierno no bastó para superar la crisis económica y social del país. En el partido, las disensiones internas son demasiado fuertes, se suceden los presidentes de febrero de 1981 a octubre de 1982 sin que ninguno consiga imponerse. Los ministros empiezan a irse de la UCD, hasta que en julio de 1982 el mismo Suárez abandone el partido y funde el Centro Democrático y Social. Frente a tal situación, Calvo Sotelo disuelve las Cortes en agosto de 1982, y se celebran nuevas elecciones legislativas el 28 de octubre.
Salen victoriosos de estas elecciones los socialistas, con el 46 % de los votos. Esto marca la normalización de la democratización, pues la alternancia política es uno de los criterios de funcionamiento de las democracias. Marca entonces el final del período de transición democrática.
A la hora de destacar cuáles fueron los hitos de la transición, los tres momentos claves que se imponen son entonces la aprobación de la Ley para la Reforma Política,
la celebración de las primeras elecciones legislativas y la promulgación de la Constitución Española.
En cuanto a los que posibilitaron esta transición democrática, cabe distinguir varios grupos :
- los protagonistas : Juan Carlos, Arias Navarro, Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez.
- la colaboración indirecta de los que no se opusieron : sobre todo el padre del Rey, Don Juan de Borbón
- los protagonistas colectivos mayoritariamente favorables : el pueblo español, la oposición política (que no recurrió a la violencia), los medios de comunicación (la mayoría defiende valores de estabilidad y paz)
Este período que va de 1975 a 1982 es entonces decisivo en la historia de España, que ahora va a poder integrarse en el conjunto de las democracias europeas. Pero cabe decir que los problemas con los que la España actual se enfrenta ya habían hecho su aparición durante la transición : reinvindicaciones autonómicas, actos terroristas mortales o fragilidad de las estructuras de producción.
Novembre 2007
Maud Le Guellec